Verano de 2022, casi post-pandemia y las matronas inexistentes

Desde el Observatorio de Violencia Obstétrica queremos hacer visible y colaborar en denunciar la actual situación de las matronas españolas.

Desde hace meses se conoce que la actual situación de contratación y sustituciones por diferentes permisos, bajas y, actualmente, por las vacaciones de verano es insostenible. Hemos presenciado con cierta incredulidad en estas últimas semanas cómo diferentes colectivos, asociaciones y colegios[1] advertían que esta actual situación insostenible configura un panorama que pone en serio riesgo tanto la calidad como la seguridad asistencial a la salud sexual y reproductiva de las mujeres en nuestro país (Imagen 1).

Imagen 1. Carta del Colectivo de Matronas del Hospital Universitario de Cruces dirigida a las usuarias del servicio.

Este hecho no pone únicamente en riesgo a las mujeres en criterios de calidad y seguridad en la atención a su salud sexual y reproductiva, sino que también expone a serios riesgos a las criaturas que nacen en los diferentes entornos dónde la atención a los partos se ve comprometida en criterios de calidad y seguridad. Es necesario reconocer que las matronas están formadas para proporcionar los cuidados esenciales en la atención a la maternidad y que pueden prevenir el 67% de las muertes maternas, el 64% de muertes de recién nacidos y el 65% de mortinatos (Dahlen et al., 2022).

Por otro lado, no hay que olvidar que también se verá afectada (todavía más, si cabe) la salud de las profesionales de este país; salud que ya se ha visto comprometida en estos últimos años vividos junto con el SARS-CoV-2 y todo el retroceso y socavación de derechos a las que se han visto vinculadas las mujeres (tanto profesionales como usuarias del sistema). Por lo tanto, la actual situación no deriva de un contexto puntual dónde es complejo actuar, sino que deriva de un sistema que olvida a las mujeres de manera asidua.

Este panorama actual, tras dos años de pandemia, sumado a las “advertencias” del compromiso en el que se está viendo los criterios de calidad y seguridad de la atención a la salud sexual y reproductiva de las mujeres en España, genera un caldo de cultivo perfecto para una nueva oleada de violencia obstétrica. Oleada que estamos viendo venir. Oleada que no vamos a poder parar sin la colaboración de la administración.

No olvidemos, tal y como se ha visto en diferentes estudios, que,

  1. La violencia obstétrica es violencia institucional (World Health Organization, 2015).
  2. El estrés laboral, las cargas de trabajo y la falta de adaptación de las áreas de parto (de Souza et al., 2016) son factores que perpetúan la violencia obstétrica dentro del sistema sanitario.
  3. Las ratios de atención, según estándares establecidos, son en España, bastante inferiores al inferiores de la Comunidad Europea[2].

Además, a parte del burnout que puede generar esta situación de sobrecarga de trabajo, las consecuencias que la violencia obstétrica pueden tener sobre las profesionales sanitarias se han documentado como fatiga compasiva, estrés traumático secundario (Sadler et al., 2016) e, incluso, el abandono del ejercicio profesional (Olza-Fernández & Ruiz-Berdún, 2015; Dahlen et al., 2022); consecuencias que agravarían, todavía más, el estado actual de la atención en criterios de calidad y seguridad a la salud sexual y reproductiva en España.

Las autoras de una interesantísima carta recién publicada en la prestigiosa revista The Lancet nos aportan: “La forma en que tratamos a las mujeres durante el embarazo, el parto y el puerperio, y las opciones institucionales de atención que les brindamos dentro de los sistemas de salud, reflejan directamente la forma en que valoramos a las mujeres en nuestras sociedades. En demasiados entornos estamos ignorando los beneficios de los modelos de atención de partería, degradando el estatus de las parteras y eliminando el financiamiento de los servicios y la educación de partería, bajo el pretexto de la seguridad que ignora la fisiología y las posibilidades de las mujeres de tener una salud física y mental óptima” (Dahlen et al., 2022).

Por todo lo expuesto, la reacción por parte de la administración correspondiente para paliar estos efectos no es necesaria, sino vital. Al parecer, en otros servicios sí se pueden tomar algunas medidas con el objetivo de compensar la falta de personal, hecho que no sucede en la atención a la salud sexual y reproductiva de la mujer[3]. Esta reacción administrativa es fundamental para dar el aliento necesario a que los derechos de las mujeres no se vean nuevamente comprometidos por otra situación añadida a las vividas en los últimos tiempos en las que, las mujeres mismas, tampoco tengan ningún tipo de poder para cambiar o paliar la atención recibida.

Así, desde el Observatorio de Violencia Obstétrica en España queremos dar respaldo a estos colectivos profesionales que se están viendo actualmente comprometidos a nivel profesional y que se prevé que, esta situación, va a tener repercusión directa en la atención a las mujeres, materializándose como una atención que tiene muchos elementos para perpetuar la violencia obstétrica. Además, queremos animar a la acción con dos líneas establecidas:

  1. Una línea de acción general: Si eres mujer y te sientes en una situación de vulnerabilidad como consecuencia del marco de atención que hemos expuesto, comunícalo a tu centro. Puedes poner una queja o una sugerencia en tu servicio de atención al paciente.
  2. Una línea de acción específica: Si eres matrona y tu atención o la calidad o seguridad de las mujeres a las que atiendes se ven comprometidas por la situación que acabamos de exponer, insta a la administración a poner solución a esta problemática. También te puedes poner en contacto con tu colegio profesional, asociación de matronas o sindicato más cercano.

Bibliografía

Dahlen, H. G., Drandic, D., Shah, N., Cadee, F., & Malata, A. (2022). Supporting midwifery is the answer to the wicked problems in maternity care. The Lancet. Global health10(7), e951–e952. https://doi.org/10.1016/S2214-109X(22)00183-8

de Souza, A. B., da Silva, L. C., Alves, R. das N., & Alarcão, A. C. J. (2016). Fatores associados à ocorrência de violência obstétrica institucional: uma revisão integrativa da literatura/Factors associated with obstetric violence: An integrative review of the literature. Rev. Ciênc. Méd., (Campinas), 25(3), 115–128.

Olza-Fernández, I., & Ruiz-Berdún, D. (2015). Midwifes experiences regarding obstetric violence. Archives of Women’s Mental Health. https://doi.org/10.1007/s00737-014-0488-6

Sadler, M., Santos, M. J., Ruiz-Berdún, D., Rojas, G. L., Skoko, E., Gillen, P., & Clausen, J. A. (2016). Moving beyond disrespect and abuse: addressing the structural dimensions of obstetric violence. Reproductive Health Matters, 24(47), 47–55. https://doi.org/10.1016/j.rhm.2016.04.002

World Health Organization. (2015). The prevention and elimination of disrespect and abuse during facility-based childbirth. In World Health Organization. https://doi.org/WHO/RHR/14.23


[3] https://www.lasprovincias.es/costera/hospital-ontinyent-queda-20220616140148-nt_amp.html


[2] https://data.oecd.org/healthres/nurses.htm


[1] https://portalcecova.es/noticias/notas-de-prensa/matronas-alertan-la-salud-sexual-y-reproductiva-de-las-mujeres-no-va-a-poder-ser-atendida-con-los-criterios-de-seguridad-y-calidad-que-necesitan#.Yp8gEQlVld4.twitter

https://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2022/06/18/pienses-queremos-atenderte-matronas-piden-67382841.html
https://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2022/06/18/matronas-preven-emergencia-sanitaria-paritorios-67347751.html?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=btn-share

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